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martes, 16 de junio de 2009

Como viene, se va.

Estos días estoy haciendo los examenes de Selectividad, bueno ya sólo me queda uno...y yo por aquí..que poca vergüenza, y bueno, quería venir a hablar un poco de la suerte, voluntad, de la gente y del devenir(bueno, el devenir no sé eh, según como me pille cuando tenga que hablar de él xD).
Aconteció no hace mucho, después de los primeros dos examenes de Selectividad que uno sin querer conoció a alguien, habló con ese alguien y se llevo muy bien. Sus ojos penetraron en su alma y mientras hablaba con ese alguien se olvido de todos los nervios, tristezas y de todos los miedos que hasta ese momento habían inundado su corazón. Simpatía lo llaman muchos. El caso es que ahora que ya no puedo hablar con esa persona, echo de menos ese sentimiento, echo de menos hablar con alguien así. Dudo si echo de menos hablar con esa persona en concreto o echo de menos hablar con alguien así simplemente. Ojos verdes claro penetrantes que se fijaron en los mios, verdes pardos con alguna anomalía, y que hablaban con sinceridad aunque de lo que hablara fuera Descartes, Platón o quien fuera.
He llamado a este post así, porque ayer después de la conversación creí mi suerte restaurada, si, muchos lo ven demasiado pronto, pero irremediablemente esa persona tenía algo, no se qué, que me dejo un tanto sorprendido, y no, no estoy enamorado, y casi podría decir que casi ni me gusta. Pero antes de ayer, hacia mucho tiempo que no estaba tan bien con alguien, y me da pena saber que eso no pasa todos los días por mucho que lo intente. Y que con esa persona menos.
Soy un alma divagante que lleva tiempo buscando su mitad para su completo lograr, anhela cariño, anhela oír un corazón palpitante por su razón, quiere vida, y la quiere en compañía de ojos bonitos y penetrantes que sepan dar amor.

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